Niños Inquietos e Hiperactivos

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Niños Inquietos e Hiperactivos

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En los últimos tiempos, escuchamos hablar con frecuencia de déficit de atención e hiperactividad en los niños, conocido también por TDAH. Es un trastorno que se produce en todo el mundo y en todas las culturas. Este síndrome se caracteriza por dificultades de autocontrol, concentración y sobreactividad. Se han hecho numerosos estudios sobre este problema y todavía quedan incógnitas sin resolver, como su etiología, evolución y la mayor efectividad en su tratamiento.

 

Yo no tengo intención de presentarles un estudio detallado de este síndrome, ya que, ello me ocuparía mucho espacio y les cansaría con el planteamiento teórico. Pero para diagnosticar un niño con este síndrome, tiene que presentar como mínimo durante seis meses, síntomas de desatención, hiperactividad e impulsividad. Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es, que tienen que aparecer estos síntomas antes de los siete años.

 

En ocasiones nos podemos encontrar con niños que presentan síntomas que corresponden a este trastorno, pero si no cumple con todos los requisitos mencionados anteriormente, tenemos que pensar que no se trata de un niño con TDAH. Pero de cualquier manera, en uno y otro caso, lo importante es que estos niños necesitan recibir atención especializada, en la familia, de la profesora y un terapeuta.

 

Desde el punto de vista de la familia, los padres, deben estar atentos a las razones por las que su hijo o hija presenta conductas alteradas. Las conductas inadaptadas pueden ser voluntarias o involuntarias como ocurre en el caso del síndrome TDAH. Pero en cualquiera de los dos casos, los niños no aprenden por sí mismos de forma adecuada, por lo que no se puede pensar “ya tendrá tiempo de aprender cuando sea mayor”, error que cometen algunos padres, cuyo estilo de educación es negligente o indulgente, inconscientes de las consecuencias negativas de su actuación.

 

Para su tratamiento, se les debe prestar apoyo positivo, de tal forma que, puedan comprobar los efectos satisfactorios de su cambio de conducta. Los niños aun cuando cuentan con poca edad, son capaces observar y reproducir conductas que pueden dirigirles hacia situaciones de ajuste conductual o de lo contrario, no saber el camino que deben seguir. Nunca es demasiado pronto para que los niños reciban el mensaje de control que todo tiene un límite y, que alcanzar un objetivo, requiere un esfuerzo de atención y de control. La planificación de las actividades dará resultado satisfactorio tanto para los niños como a los padres. En el centro escolar, me consta que se hace un trabajo importante para conseguir que estos niños con dificultades de adaptación se integren tanto en el aula como en el trabajo. También, es necesario que se cuente con un terapeuta para ayudar a los padres, maestros y fundamentalmente al niño o la niña que presenta estas dificultades, que si son atendidas con celeridad, se pueden obtener buenos resultados.

 

No se debe dejar de prestar atención a estos síntomas con el pensamiento de cuando el niño sea un poco mayor madurará y aprenderá, porque entonces, será más difícil su tratamiento y tendrá consecuencias más negativas.

 

Manuela Alonso Fernández. Dra. Psicología Clínica y Logopeda.

 

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